El artista confirmó la noticia entre lágrimas durante su show en el Movistar Arena
Luciano Pereyra vivió una noche verdaderamente inolvidable sobre el escenario del Movistar Arena de la Ciudad de Buenos Aires, donde no solo hizo emocionar a su público con sus grandes éxitos, sino que protagonizó un anuncio que lo hizo quebrarse en llanto frente a miles de personas.
Con la voz temblorosa y la emoción a flor de piel, el artista se detuvo en medio del show para compartir una noticia histórica que unirá su arte con su profunda fe. «Me acaban de confirmar que, en mi ciudad, en la ciudad de Luján, le voy a cantar al Papa. ¡En mi ciudad de Luján, en donde vivo, viene un Papa! Poder recibirlo, poder cantarle, poder cantarle todos juntos!», pronunció con lágrimas en los ojos mientras el estadio entero lo ovacionaba al ritmo de su nombre.
La alegría fue tan grande que el músico decidió replicar su felicidad en las redes sociales, donde compartió un fragmento del emotivo momento con sus seguidores y escribió con el corazón en la mano: «¡¡Dios regalándome una nueva bendición!! La emoción es muy profunda de saber que juntos le vamos a cantar al Papa León XIV en mi ciudad, ¡en nuestra ciudad de Luján!«. La noticia revolucionó rápidamente a sus fanáticos, quienes celebraron este reconocimiento internacional que pone a su tierra natal en el centro de la escena con la llegada del Sumo Pontífice.
Este nuevo hito musical marca un acontecimiento muy especial en la carrera del intérprete, ya que no es la primera vez que tiene el inmenso privilegio de brindar su música ante la máxima autoridad de la Iglesia Católica, consolidando un vínculo único entre su talento, su fe y sus raíces incondicionales con la Basílica y la ciudad que lo vio nacer. Cabe recordar que, en agosto del año 2000 y con apenas 18 años, Luciano vivió un momento bisagra en su carrera al viajar a Roma para participar de la XV Jornada Mundial de la Juventud. En aquella oportunidad histórica, el músico deslumbró e hizo emocionar a una multitud al interpretar el clásico «Sólo le pido a Dios» frente a miles de jóvenes y ante el recordado papa Juan Pablo II, un suceso que él mismo definió tiempo después como algo «muy fuerte» que le cambió la vida para siempre al volver a casa y encontrarse con los diarios reflejando su aventura en la tapa.
